Manual de un Psicópata

Bienvenido al manual del psicópata. Estás ante una doctrina o guía de conducta para todo buen psicópata o aspirante a degenerado; una pequeña ayuda de cara a convertirte en la persona non grata que siempre has deseado ser.

El contenido de esta colección de normas de comportamiento es de “mal gusto”. Se han incluido bajo este título debido a que su contenido religioso, sexual, violento o grosero puede herir la sensibilidad de algunas personas. Si tú eres una de esas personas, te puedo asegurar que esto no es lo que estás buscando, e incluso me atrevería a recomendarte que le echases un vistazo a clásicos del estilo de Caperucita roja.

Si, por el contrario, estás hasta la punta del rabo de esta jodida sociedad protocolaria, si te has aburrido de saludar al gilipollas de tu vecino fingiendo caerte bien, si ya lo has probado todo con todas las pivitas del planeta y lo máximo que has obtenido han sido palabritas de consolación por parte de alguna zorra en sus más álgidos momentos de embriaguez… en resumen… si ya te has dado cuenta de la cantidad de mierda de la que estás rodeado y quieres empezar a dejar de hacer el pardillo y convertirte
en un psicópata sin escrúpulos ni educación, esto es lo que andabas buscando. Puede que suene a estúpido anuncio de venta por televisión, pero lo que te puedo asegurar es que no es casualidad que Beavis y Butthead se meen encima al verme como señal de respeto.

Eso sí, no te empieces a sentir elitista sólo por saber que la gente que te rodea es escoria… tú eres un trozo de mierda tan grande como ellos. Precisamente el rollo está en ser una mierda más grande que los demás.

Este manual es el fruto de varias horas de aburrimiento de una mente degenerada; es la vuelta a la conciencia de un informático asocial tras tragarse estúpidos reality-shows o series de pasteleo televisivo; como una reflexión plasmada en forma de sicología inversa, enfocada de cara a convertirse en un código moral para más enfermos mentales. De todas formas, he de confesar en mi descargo que el contenido de este manual no está basado en experiencias propias, sino en la observación de experiencias ajenas, por lo que cualquier detalle desagradable que puedas encontrar en estos textos no tiene nada que ver conmigo. Así que chicas… si hay alguna afortunada que esté leyendo esta “guarrería”… ya sabéis: meteos la palanca de cambios del coche de vuestro novio por el coño a mi salud y brindad por la superioridad del sexo masculino.

Todo el mundo puede ser un cabrón si se lo propone, y, si tienes un mínimo de inclinación natural, llegarás a ser un perfecto hijo de puta con un poco de práctica. Pero, para llegar a ser un sucio pervertido bastardo necesitarás unos mínimos conocimientos teóricos.

Ahi va el manual :

Capítulo 1: Elegancia es…

Es conveniente tener una personalidad propia para que la gente te recuerde. Por ejemplo, sería una pena que un amigo tuyo te matase por error, confundiéndote con otro gilipollas; si te tienen que matar, que sea merecidamente. Aprende de los demás y mira qué cosas te gustan de ellos, pero no copies descaradamente. Elegancia, pues, es…

  1. Que te expulsen de la obra por tu aspecto.
  2. Saber qué plantas sustituyen mejor al papel higiénico.
  3. Cortar el césped de tu casa y encontrar un coche en tu jardín.
  4. Que el ejército de salvación decline tu colchón.
  5. Que te echen del bingo por el lenguaje que usas.
  6. Atraer pájaros con tu barba.
  7. Atropellar un ciervo en temporada de caza intencionadamente.
  8. Tener el número del taxidermista entre los teléfonos de emergencias.
  9. No tener un calcetín que no viole alguna ley contra incendios.
  10. Que la gente oiga tu coche un rato antes de que tú llegues.
  11. Saber cuántas balas de paja caben en tu coche.
  12. Que tu perra tenga cachorros en la sala de estar y nadie se entere.
  13. Ser expulsado del KKK por camorrista.
  14. Que todas tus palabras bisílabas tengan cuatro letras.
  15. Ir a un urinario para borrar el nombre de tu hermana.
  16. Esperar ansioso las reuniones de familia para conocer mujeres/hombres.
  17. Que tu mujer/esposo tenga estómago de cerveza y lo encuentres atractivo.
  18. No tener que pararte en los stop porque todo el mundo te da prioridad.
  19. Que los autostopistas no se suban a tu coche.
  20. Tener cortinas en tu camión, pero no en tu casa.
  21. Tener un árbol genealógico con menos ramas que generaciones.
  22. No entender cómo las gasolineras pueden tener los servicios tan limpios.
  23. Poder escupir sin abrir la boca.
  24. Que tu madre planche con una escupidera encima de la tabla.

Capítulo 2: Cómo hacer amigos

Para elegir correctamente a las víctimas de tus crímenes necesitarás conocer gente. Sí, ya sé que son asquerosos, pero si necesitas estrangular a una tía no te bastar con buscar a alguien con el pelo largo, podría ser un perro. Así que te conviene tener amigos con los que hablar. De verdad.

He aquí una serie de consejos para resultarle simpático a la gente. Síguelos a rajatabla y verás cómo rápidamente todo el mundo empieza a mirarte de otra forma:

  1. Esconde una bolsa de patatas fritas en el fondo de la basura. Cuando tengas hambre, hurga un poco en el cubo de la basura, saca una patata y cómetela. Por supuesto, en público. Invita a tus amigos; si se cortan, diles que se sirvan ellos mismos.
  2. Colecciona mierdas de perro en tarros de cristal. Los de comida para niños tienen el tamaño adecuado. Ponles etiquetas con fechas y lugares, o explicando su valor sentimental. Clasifícalas de acuerdo con lo que creas que había comido el perro. Pide a tus amigos ayuda para completar la colección, o toma prestadas sus mascotas.
  3. Presume de ser capaz de abrillantar tu coche con el sebo de tu cabello. Levantarás envidias, pero las mujeres te admirarán. Tú y yo sabemos el truco, claro; realmente, encerarás el coche con la cera de tus oídos, que queda mejor.
  4. Lee un diccionario al revés para buscar mensajes secretos. Intenta convencer a tus amigos de que hay una conspiración contra ti, y pídeles ayuda y comprensión. Aquéllos que no estén contigo forman parte de la conspiración.
  5. Cuando alguien te diga “buenos días”, contesta diciendo que tienes otros planes. Si tienes ese tipo de planes que no le puedes contar a la gente, cuéntaselos; les importa, porque saben que podrían formar parte de ellos muy pronto.
  6. Quédate mirando a la gente a través de las púas de un tenedor, como si estuvieses en la cárcel. Grita pidiendo un abogado o un teléfono. Si te contestan agresivamente, denúncialos por torturas y malos tratos. Pásate una noche así, y al día siguiente tendrás motivos para estar cabreado.
  7. Haz tu declaración de la renta usando números binarios. A los inspectores les encantar. Usa decimales y fracciones periódicas para los céntimos. Redondea a tu favor. Protesta al defensor del pueblo si te ignoran.
  8. Igualmente, calcula integrales y haz tus deberes de física usando números romanos. Los correctores agradecerán un poco de originalidad. No te preocupes, ellos saben mucho de física, serán capaces de entenderlo todo.
  9. Compra una caja de condones y pregúntale al cajero dónde está el probador. Insiste para que te ayude. Averigua cuál es tu talla. Recuerda, él debe preocuparse por tu satisfacción. Vuelve al día siguiente y cuéntale alguna historia en hora punta, cuando tenga la tienda llena de clientes.
  10. Conduce hasta el trabajo marcha atrás. El embotellamiento no es culpa tuya; responde a todas las provocaciones. Observa cómo los coches se oxidan.
  11. Cóbrale a tu doctor, abogado, etc. por el tiempo perdido en la sala de espera. Ponte agresivo si te ignoran. Busca el apoyo del resto de la gente que esté esperando en ese momento, nadie te entenderá mejor.
  12. Invéntate un lenguaje y sal a la calle a hablar con la gente. Insulta a aquellos que no te entiendan. Vete a una comisaría y pide un traductor. Entra en una biblioteca y busca literatura. Pregunta en una agencia de viajes cómo puedes volver a casa.
  13. Hazte dos coletas con los pelos de la nariz. Persigue a las chicas diciéndoles que es una zona muy sensible. Ofrécete a hacerles coletas a ellas también.
  14. Lanza un falso rumor muy desagradable, a ver si eres capaz de reconocerlo cuando alguien te lo vuelva a contar. Si implica a algún conocido tuyo, ser más divertido.
  15. Suscribe a tu jefe contra reembolso a la revista “Demencias esquizoides y paranoias psicópatas”. Procura que su mujer se entere, mandándole fotos trucadas de tus más perversos actos sexuales. Puedes contarle algo a ella en persona, e intentar ligar con ella. Luego mátala para que nadie se entere, y procura hacerlo de forma que la poli sospeche del marido.
  16. Vete de compras; suda o pásatelo todo por el sobaco; devuélvelo al día siguiente, con la excusa de que las fresas no eran de tu ella.
  17. Hazte un tatuaje en la frente que diga “No moleste, cabrón, o le cortaré los huevos”. Cumple tus promesas. Ideal para iniciar conversaciones. Recuerda, si gritan es que te están siguiendo la broma.
  18. Súbete al ático y tira gatos y perros a la calle. Comprueba que los gatos caigan sobre cuatro patas, y repite el experimento hasta lograr un fracaso. Si no los encuentras, te servirán melones podridos o pianos de cola. También puedes bombear agua desde una cloaca y regar a la gente de la calle; en verano se alegrarán.
  19. Haz una lista de las cosas que tienes que hacer; llénala con cosas que ya has hecho, y siéntete satisfecho contigo mismo. Cuéntales a tus amigos por qué estás tan orgulloso. Apunta en la lista los nombres de aquellas personas que te digan algo desagradable.
  20. Dales golpecitos afectuosos en el hombro a todas aquellas personas con menos de 18 años, diciéndoles lo mucho que han crecido. No importa que no los conozcas de nada, se alegrarán.
  21. Tararea continuamente alguna musiquilla, como si fueses un compositor en plena tarea creativa. Usa la pierna como metrónomo, y conseguirás que la gente te recuerde.
  22. Vete al examen final de alguna asignatura en la que no te hayas matriculado. Cuando el profesor te diga algo, insiste en que has ido a todas las clases. Como no estás matriculado, puedes comportarte como te dé la gana. Tráete una copia de la guía para estudiantes de tu universidad, y diles que busquen, por ejemplo, alguna razón por la cual no puedes hacer el examen tocando un tambor. No olvides decirles al final un “ya se lo dije…”.
  23. Planta el perro del vecino. Riégalo para que crezca. Abusa sexualmente del mobiliario de tu jardín. Busca un tesoro enterrado en el jardín del vecino, y, si te pregunta por los agujeros, échale las culpas al perro.
  24. Vete a un funeral y empieza a contar chistes. Ríete. Dona el cuerpo del fallecido a la ciencia. En un crematorio, di que la quemen por bruja. Afílate los dientes y chúpate los labios. Haz un exhorcismo. Dile a la viuda que los resultados del análisis indican que está embarazada.
  25. Llama a la policía y empieza a respirar lentamente. Confiesa un crimen que no has cometido. Durante el interrogatorio, moléstate a ti mismo, cabréate, y deja de hablarte.
  26. A las cuatro de la madrugada, marca un número de teléfono a boleo y di que te vas a suicidar. Tendrás al tío que cogió el teléfono toda su vida preocupado, pensando si era cierto o no; si era un conocido, amigo o incluso familiar suyo; si era por su culpa… acabará ingresado en un manicomio.
  27. Sal a la calle vestido con una ensalada. Si la gente te dice cosas, es que no les gusta. Cambia los ingredientes hasta encontrar la receta correcta.

Capítulo 3: Cómo causar una buena impresión en una cena formal

Bien, ya has conseguido rodearte de una pandilla de babosos que no conocen tus aficiones secretas. Estos idiotas pueden pensar que una forma de pasárselo bien es ir a cenar a algún sitio y ponerse a hablar. A menos que tengas una buena ametralladora, no deberías dar rienda suelta a tus instintos en un restaurante, porque suele haber demasiada gente. Mantenlos engañados un poquito más; compórtate civilizadamente y no te los comas todavía. Otra razón para que aprendas estos trucos es que las mujeres suelen pretender que las invites a cenar. Recuerda, si se te notan las intenciones, saldrán corriendo; por regla general, no les gusta ser descuartizadas

  1. Suénate los mocos en la manga de tu vecino de la derecha, y luego en la del de la izquierda. Ten cuidado con los botones, te pueden hacer daño en la nariz.
  2. Quédate mirando fijamente al cuello de alguna mujer/hombre que cene contigo, haciendo chasquear tus dientes. Babea. Araña el mantel.
  3. Guiña espasmódicamente. Si te preguntan, finge que no sabes a qué se refieren. Otros tics pélvicos pueden tener efectos impresionantes.
  4. Haz comentarios en voz alta sobre la gente de las mesas de alrededor. Mírales. Sácales la lengua y hazles carantoñas.
  5. Levántate de la mesa cada cinco minutos, y da una vuelta a la misma con los brazos extendidos haciendo ruidos de avión. Bombardea con salsa a los comensales de al lado, sobre todo si tienen niños, que se te unirán enseguida para vergüenza de sus padres.
  6. Cuando te pregunten qué es lo que quieres, di “¿no tienen algo verde, viscoso, y que esté vivo?”.
  7. Pide un barril de manteca de cerdo y una barra de pan.
  8. Silba a las piernas de las mujeres. Especialmente si eres mujer.
  9. Si es una cena íntima, cuéntale a tu pareja tu historial con hombres, mujeres, animales y cosas. Pregúntale por sus experiencias con muertos. Si es ella la que empieza a contarte su vida, saca una harmónica y empieza a tocar algo triste.
  10. Haz un sacrificio a alguna deidad que requiera salpicar de grasa a todo el mundo en la mesa. Tráete velas y ponlas en círculo. Entona cánticos. Pide platitos para la sangre. Pregunta si hay algún voluntario para donar sangre humana.
  11. Come de los platos de los demás sin pedir permiso. Déjales muestras de tu plato. Antes puedes haber escupido encima huesos de aceitunas o espinas de pescado, o cualquier otra cosa. También puedes escupir directamente sobre el mantel, o el plato del de al lado; si quieres afinar tu puntería, prueba con el plato de enfrente o con las copas de vino.
  12. Si vas invitado, pide lo más caro y no lo pruebes. Si no, cómete todo tu plato en medio minuto, ignorando a los demás. Sé ruidoso. No uses los cubiertos; de todas formas, no ibas a acertar con el adecuado.
  13. Habla mientras masticas a dos carrillos; expulsa miguitas con fuerza para que lleguen a los platos de los demás. Pide perdón mientras se las arrancas a manotazos.
  14. Las sopas y consomés están más ricas cuando las chupas del mantel o del traje de tu vecino, especialmente si es de tu sexo preferido. Asegúrate de echarle encima una cantidad suficiente de líquido como para mancharle tu zona favorita de su traje, y procura echárselo muy caliente, porque se enfriará rápidamente. Ahora sí que puedes usar la cuchara.
  15. Pídele a alguien que te haga un tatuaje en el culo. “Resucita” el tema varias veces a lo largo de la conversación, prometiendo ducharte ese día. Ofrécete a devolverle el favor con otro tatuaje.
  16. Pide algo asqueroso para los demás.
  17. Hazte pasar por mudo y comunícate haciendo gestos obscenos durante toda la noche.
  18. Cuando te pregunten dónde quieres sentarte, pregunta si tienen una mesa desde la que se vean todas las entradas, que esté lejos de las ventanas, y cerca de una salida de emergencia. Actúa nervioso.
  19. Chupa tu plato y el de los demás. Invita a que chupen del tuyo.
  20. En caso de discusión, defiende los dos lados. Insulta a quien no esté de acuerdo contigo, y al que esté de acuerdo, pregúntale por qué te sigue la corriente.
  21. Escóndete debajo de la mesa. Llévate tu plato. Babea sobre las medias de las mujeres o méate en los pantalones de los caballeros.
  22. Vete a los servicios, y, a la vuelta, deja tu ropa interior encima del respaldo de la silla de alguien. Si te piden explicaciones, argumenta diciendo que tiene que secarse.
  23. Guárdate los huesos, y di que son para tu anciana e inválida madre, porque resulta muy caro alimentarla. Límpialos con cariño.
  24. Insiste en que algún camarero te corte la comida en trozos pequeños. Hazle probar unos cuantos para ver si están envenenados.
  25. Tráete un cubo y explica que tienes una curiosa enfermedad que hace que te encuentres mal repentinamente. Da detalles.
  26. Pide una botella de vino caro, y, cuando te la den a probar, protesta diciendo que está estropeado. Indígnate. Repítelo tres o cuatro veces, o hasta que estés borracho de probar botellas nuevas; entonces di que pasas del vino porque te encuentras mal.

Capítulo 4: Piropos

Una de las tristes realidades de la vida es que a las mujeres les gusta que les mientan. Y m s triste todavía es que ellas también te van a mentir a ti. Acepta las cosas como son, o tómate una sobredosis de matarratas.

Parte del juego es decirles que te gustan. Una regla importante es que disimules y no les digas que lo que realmente te gusta de ellas es el interior de sus intestinos. Por lo general, deberías hablar sólo de esas partes de su anatomía que te dejen ver; pero no les digas que lo que más te gusta de ellas es su codillo a la brasa. Una mujer también se sentir halagada si la miras discretamente, pero lo de masturbarte, sólo si no se da cuenta. Ya, ya sé que es un poco complicado y que las cabras dan menos
problemas, por eso te doy una serie de ideas a continuación:

  1. Tienes unos dientes tan amarillos que podrías untar de mantequilla una barra de pan.
  2. Claro que te pongo la crema para el sol, pero antes aféitate la espalda.
  3. Los pelos del sobaco te asoman por la manga de una forma muy elegante.
  4. No te hace falta maquillaje ni para aparecer en Star Trek.
  5. Creía que se te había corrido el rimmel, pero ahora me doy cuenta de que es un tatuaje que intenta despegarse de ti.
  6. Tesoro, ¿por qué no encuentras a alguien que te entierre?
  7. Para ser tan gorda, no sudas demasiado.
  8. Estás preciosa; ¿cuántas horas te has pasado maquillándote?
  9. Tienes cara de solitaria, ¿en qué intestino te has criado?
  10. Qué mona eres, ¿te escapaste del zoológico, o te echaron los monos de la jaula por fea?
  11. Si la grasa fuese oro, tú serías un tesoro.
  12. Se te nota muy sana, tienes las garrapatas del tamaño de murciélagos.
  13. Nena, si quieres que alguien te coma, búscate un tirano saurio.
  14. ¿Sabías que los piojos cierran los ojos antes de picarte, igual que si fuesen a darte un beso?
  15. Bailas muy bien, apenas noto tus doscientos kilos.
  16. Tía, si quieres caricias, usa papel higiénico.
  17. Y, aparte de los palillos, ¿quién más te ha besado?
  18. Y, aparte de los tampones, ¿quién más te ha follado?
  19. No te saltaría encima ni aunque fuese una pulga.
  20. Con esa cara, seguro que tu madre se emborrachaba antes de amamantarte.
  21. Qué dientes más interesantes; ¿los escogiste en un catálogo?
  22. Qué dentadura más bonita; ¿me la dejas para que la pueda ver mejor?
  23. Me encanta cómo cocinas; ¿has pensado en trabajar en un McDonald’s?

Por otra parte, no tienes que decirle estas cosas personalmente; puedes mandarle cartas. Esto sería sencillo si supieses escribir, pero si no, cuéntale tu situación a algún amigo (para hacer amigos, ver capítulo 2). A la hora de mandar una carta, es conveniente que no dejes manchas de semen sobre ella, porque los de correos se reirían de ti. Puedes perfumarla, pero practica un poco antes para ver cuánta diarrea debes usar. Procura ser original e inventivo, ella lo apreciar en su justo valor; por ejemplo:

Estimada señorita,

Apasionada y hondamente la quiero a usted jo-
ven hermosa; como es natural, yo deseo proce-
der con toda prontitud y eficacia, al fin de pre-
sentarla luego al altar de la iglesia y no enga-
ñarla vilmente, pues pienso que es usted la más pu-
ra, y el modelo inevitable de mujer buena y cas-
ta que puede haber existido.

Asimismo, deseo depositar en usted todo el se-
creto de mi alma, e impedir que mis venas se que-
men con ardiente pasión; y, después de haber for-
malizado nuestras relaciones, y haberlo comu-
nicado a su madrecita y hermanitas, quedaría mi ver-
dadera pasión correspondida, al fin de que la ha-
ga muy feliz ante tanta emoción.

La verdad le digo, que el más afortunado cu-
pido, mirándonos con tan ardiente anhe-
lo, envidiaría nuestra dicha, pues créame, que el co-
nocer la felicidad matrimonial que desea toda mu-
jer es lo más importante en la vida.

Bueno, ahora lee sólo las líneas impares en cada párrafo… este tipo de cosas les encanta; no te dejes engañar; si parece cabreada es porque, debido a la educación que ha recibido, siente que debe portarse así.

Capítulo 5: Entradas

Imaginemos que te apetece hacer el amor con una mujer viva. Es más, a lo mejor incluso tienes esas pervertidas fantasías de mujeres que lo hacenvoluntariamente contigo, sin tener que recurrir a los narcóticos, la hipnosis o las cuerdas. No, no es nada raro; suele ocurrir después de años de masturbarte con filetes de ternera. No hagas la gilipollez de darte duchas frías, porque acabarías limpio.

El problema con esto es que se supone que debes llevar tú la iniciativa, y debes tirarles los tejos de una forma que no se ofendan. Aquí hay un delicado punto intermedio; incluso si ella quiere hacerlo contigo porque está desesperada, debes evitar que se sienta insultada, porque lo mismo en un ataque de lucidez te manda a la mierda. Pero, si eres demasiado tímido, ella se dará cuenta de que eres un gilipollas y también te mandar al cuerno. Prueba alguna de estas entradas… y si te fallan, recurre a los procedimientos que ya conoces:

  1. Bonitos zapatos. ¿Quieres follar?
  2. ¿Sabes que mi lengua se puede mover a 700 revoluciones por minuto?
  3. Perdona, ¿quieres follar conmigo o debo pedirte perdón?
  4. Perdona, me iba a ir al cuarto de baño a hacerme una paja, y me preguntaba si te importaría que tuviese fantasías contigo.
  5. Oye, ¿por qué no te sientas sobre mis rodillas y hablamos de la primera cosa que se nos ocurra?
  6. Hueles húmedo, ¿por qué no lo celebramos?
  7. ¿Te invito a una bebida o sólo quieres el dinero?
  8. e pareces mucho a una puta que conocí en Despeñaperros… ¿no me harías un descuento?
  9. Un amigo me ha dicho que las tías que sois más feas que el culo de un mandril folláis como locas, ¿te importaría que lo comprobase?
  10. Oye, ya que has perdido tu virginidad, ¿me dejas que use la caja donde la guardabas?
  11. Eh, guarra… ¡contágiame!
  12. ¿Qué te parece si tomamos una pizza y luego nos vamos a mi casa a jofer como bestias?… ¿qué pasa? ¿no te gusta la pizza?
  13. He bebido tanto que me apetecería follarte.
  14. ¿Cuál es tu posición favorita para el sexo extramatrimonial?
  15. ¿Hola, mi amor… ¿escupes o tragas?
  16. Pareces el tipo de chica que lo ha oído todo, así que no hará falta que te diga nada más, ¿no?
  17. Si yo fuese Elvis, ¿follarías conmigo?
  18. Perdona, ¿no hemos follado en el mismo sitio alguna vez?
  19. Nena, méteme la mano en la bragueta y pide un deseo.
  20. El SIDA mata, pero tú quieres morir feliz, ¿no?
  21. Oye, alguien se ha tirado un pedo… vámonos de aquí.
  22. Hola, bonita… tengo más dinero del que tú puedes gastar.
  23. Bonitos calcetines; ¿me los puedo probar después de haberte follado?

Capítulo 6: Excusas

Uno de los problemas que tiene el conocer gente es que a veces te quieren meter en líos. Por supuesto, a ti los problemas ajenos te la sudan, pero no está bien visto que mandes a un amigo tuyo a la mierda sin dar una explicación. Ya, ya sé que es un mamón asqueroso y que lo vas a descuartizar en cuanto se descuide, pero recuerda… si no se fía de ti, te costar emborracharlo en tu casa y meterlo en la ducha sin que huya al ver el hacha.

Para evitar este tipo de problemas se inventaron las excusas; la idea básica es que le mientas a tu amigo diciéndole que estás ocupado haciendo algo más importante. Pero no le digas lo que estás haciendo realmente, ya que a lo mejor él no acaba de comprender que para ti sea más importante el hacerte un traje con piel humana.

Otra estrategia es poner un pretexto que haga imposible tu ayuda. Pero ten cuidado, porque si dices que no puedes ayudar porque un cerdo se comió tu mano, luego tendrás que arrancártela a mordiscos para disimular.

He aquí unos ejemplos para que salgas impunemente del paso:

  1. Lo siento, es que he cambiado los cerrojos, y ahora no puedo salir de mi casa.
  2. Me encantaría, pero tengo que buscar en el diccionario unas palabras realmente difíciles.
  3. Es una pena, pero mi gato necesita que le limpie el culo. ¿Te importaría ayudarme? es que tiene diarrea para varios días…
  4. Qué lástima, justo ahora que iba a comprobar la fecha de caducidad de mis yogures.
  5. Me temo que me ser imposible, tengo que ir a un juicio por ensuciar la propiedad pública con tripas de babosa.
  6. Vaya, es que pensaba ir a la estación de trenes para ver si sigue allí el cartel con mi retrato ofreciendo recompensa. Es para saber si puedo volver a ver a mi familia sin que me denuncien.
  7. Esta tarde va a ser imposible, tengo que limpiarme la pelusilla del ombligo, y no sabes lo dura que esto.
  8. Pero mira, es que no puedo salir a la calle sin recogerme la cera de los oídos… ¡qué pensarían mis vecinos!
  9. Es que ya tengo un compromiso, voy a ir a casa de Manolo a ayudarle a doblar mapas de carretera. Luego pensamos perdernos, así que no nos busques.
  10. Me gustaría ayudarte, pero necesito pasar más tiempo con mi sierra mecánica. Cuando me echa de menos intenta hacer nuevos amigos y me pongo celoso, ya sabes lo que pasa.
  11. Uy, si es que precisamente esta tarde le había prometido a la puerta de mi garaje que analizaría su modo de apertura.
  12. Perdona, pero es que me estoy construyendo una cabra, y se me va a secar la sangre… ¿quieres ayudarme a montar los sesos?
  13. No puedo salir sin haber contado antes las púas de mi cepillo de dientes, tío… imagínate que hay 666.
  14. Es que iba a ir al servicio de personas desaparecidas; imagínate que mi padre me estuviese buscando después de tantos años.
  15. Ahora mismo no puedo, estoy rodando una película que se llamar “La cosa que creció en mi nevera”, y la estrella se está marchando por el desagüe.
  16. Tú no conoces mis problemas… precisamente ahora le estaba escribiendo una carta de amor al Gurruchaga. ¿Se te ocurre algo bonito que decirle acerca de su papada?
  17. ¿Podrías esperar a que acabase de limpiar los azulejos del cuarto de baño? es que el moho no me deja ver la tele…
  18. Hombre, la verdad… preferiría quedarme en casa haciéndome una paja. Pero oye, no es nada personal contigo.
  19. Tío… ¿y si pusiesen mi anuncio favorito en la tele?
  20. Joder… si es que yo iría, pero la última vez no supe cómo volver.
  21. No, no puedo… ya sabes cómo somos los asesinos en serie.
  22. Es que mi cerdo me está esperando para bañarnos juntos en la mierda del recibidor. Además, el lodo se va a secar. Pero a lo mejor me da tiempo de ir si no me ducho; ¿quieres que lo intente?
  23. Mira, es que pensaba quedarme en casa escuchando la cinta que grabé anoche mientras dormía para ver si es cierto que ronco.
  24. ¿Y tú crees que es una buena idea salir ahora, con lo mal que debo oler después de haberme pasado la noche jugando en el cementerio?
  25. No, imposible, mi cuerpo está dentro de mi otro traje.
  26. No, es que tengo una cita en el callista.
  27. No se si debería, el fin de siglo está tan cerca…
  28. Vaya, no puedo… es que mi padre está escapándose del horno ardiendo y me va a quemar la casa, tengo que rematarlo.
  29. Pues ya es mala suerte, con lo deprimidas que están mis plantas carnívoras… ¿por qué no me las entretienes un ratito?
  30. ¿Y si no encuentro dos calcetines del mismo color qué hago?
  31. Es que para quitarme la mugre que tengo entre los dedos de los pies tengo que tenerlos en agua caliente durante 37 horas, y claro, comprenderás que después de cinco minutos no lo voy a dejar sólo porque se te esté quemando la casa…
  32. Ay, si es que no puedo, en la tele ha salido un tío y me ha dicho que permanezca atento a la pantalla.
  33. Lamentablemente ya tengo planes, voy a ver cómo me crece el pelo de los huevos.
  34. Pues de verdad que me apetecería ir, pero no sé qué opinarían los policías que han rodeado mi casa.
  35. Vaya, es que estoy mirando cómo se descompone el cadáver de mi madre en el comedor. Pero si quieres venir, te invito y nos tomamos una pizza a medias.
  36. Lo siento, pero es que ya sabes que me encanta limpiar mi escopeta de cañones recortados, y con esta humedad que hay se me va a oxidar cualquier mes de éstos.
  37. ¿Pero cómo pretendes que vaya a tu casa a recoger mi vómito de tu cama? ¿no has oído al hombre del tiempo? con el calor que va a hacer, para cuando llegue estar apestando el edificio entero.
  38. Oye, espera a que se me ocurra una excusa, y luego te llamo.
  39. Mira, es que ahora mismo tengo entre manos un asunto de vida o muerte, te lo digo en serio.

Capítulo 7:¿Cómo tratar a tu novia?

Una de las leyes de vida es que cuando no tienes una pareja, la buscas, pero cuando la consigues no sabes cómo librarte de ella. Para qué nos vamos a engañar… lo más eficaz para deshacerte de alguien es el truco del martillazo y la bañera de ácido clorhídrico, pero resulta más interesante y divertido putear a tu pareja, para que sea ella quien te deje a ti; esto tiene además la ventaja de que así tendrás motivos para odiarla posteriormente como si se tratase de tu peor enemigo.

No, no te creas que para conocer a las mujeres basta con saberse de memoria esas instrucciones que dicen “sople hasta que se inflen los pies de la muñeca”. Conviene conocer estos trucos; por ejemplo, si un día le preguntas a tu amiga cómo puedes cambiar la bombilla de encima de la bañera y ella te dice que empieces llenándola de agua, es que el fin de vuestra relación estça cerca.

Aquí tienes unos consejos para ser tú quien dé ese paso:

  1. Después de pisar una mierda, límpiate el zapato con su almohada. Quéjate cuando cambie de postura para dormir.
  2. Come ajos cuatro veces al día. Dile que es muy sano. No le invites.
  3. Ofrécete a lavar tú la ropa. Al lavar sus medias, mételas “accidentalmente” con ropa que destiña su color más odiado. Devuélveselas con alguna media que no sea suya.
  4. Quédate en éxtasis oliendo tu propia ropa interior. Aparta despectivamente la suya. Hazte gay y empieza a salir con su hermano menor.
  5. Llámala a casa y ponla cachonda por teléfono; dile que vaya a tu casa a echar un polvo. Inmediatamente después, vete al cine con otra. Asegúrate de que tus padres vayan a estar en casa durante toda la tarde.
  6. Tírate un pedo en público y échale la culpa a ella.
  7. Tírate un pedo en privado y échale la culpa a ella. Antes de hacer esto, deberías aprender a usar una grapadora como arma defensiva.
  8. Vete de viaje sin avisarla y llévate todos sus anticonceptivos. Escríbele una nota diciéndole que le dejas un montón de comida en el supermercado. Si al volver te pregunta por qué no llamaste, dile que tu amiga no tenía teléfono en su yate.
  9. Grita el nombre de otra mientras hacéis el amor. Dile que no te apetece dormir con ella porque ya has follado hoy.
  10. Mientras le chupas las tetas, dile: “no sé por qué, pero contigo me dan ganas de vomitar. Y mira que no es porque no me lleguen las tetas hasta el fondo de la garganta, porque otras las tienen más grandes que tú…”.
  11. Preséntala a tus amigos como “mi lamepollas”. Cuando empiecen a reírse, diles que tiene un pequeño problema, y es que sólo se pone caliente cuando jugáis a la aspiradora. Luego, cuando te esté chupando la polla, méate en su boca. Si protesta, dile que el otro día se tragó semen y no dijo nada.
  12. Ofrécete a prepararle la comida para el trabajo. Cuando se la prepares, en vez de un plátano métele una babosa dentro de un condón usado. Condiméntasela con pelos de tus sobacos.
  13. Haz como si fueras a darle un beso, y tósele encima moscas muertas. Eso sí, procura que estén bien babaditas.
  14. Espera a que se haya lavado los dientes, y dile después que use tu cepillo, porque tú has arrancado las costras amarillas del inodoro con el suyo. Acto seguido, hazle una foto y úsala para espantar esos pajarracos que no hacen más que picotear tus plantas.
  15. Llama a un colega mientras estéis follando. Invítalo a que venga a tu casa a tomarse un café, para despertarte.
  16. Cuando esté dormida, píntale el chocho de verde y pégale unos cereales. Instala una videocámara dentro del water para filmar el momento en que se siente a mear.
  17. No laves los gayumbos que usas en el gimnasio durante un mes. Cuando vaya a visitar a su abuelita, pónselos en los bolsillos del pantalón. El gato de la abuela se pasar todo el rato arañándole sus partes.
  18. Trénzale los pelos del culo, y mira a ver cuántas veces se tiene que restregar con el papel higiénico cuando vaya a cagar. También le puedes esconder el papel y dejarle a mano sólo papel de lija.
  19. En un sitio público, pregúntale en voz alta por qué arranca la mierdecilla del casco de su moto con una espátula.
  20. Pregúntale si es cierto eso que se cuenta de ella, que antes de conocerte a ti su vida sexual se limitaba al perro del vecino, que le lamía la miel que se ponía en el culo.
  21. Grápale una nota con un corazón y vuestros nombres en el condón que lleva en la cartera para “ocasiones especiales”.
  22. Dale bromuro durante una semana, y luego pregúntale si quiere hacer un cambio de parejas con los vecinos.
  23. Cámbiale sus pastillas anticonceptivas por laxantes.
  24. Cuando cenes con sus padres, insiste en beber de su diafragma.
  25. Viola a su gato.
  26. Ponle un candado al water y deja la tapa bloqueada en posición vertical.
  27. No le digas que eres estéril hasta que ella le haya anunciado su embarazo a todo el mundo.
  28. Frota enérgicamente su vaso de enjuagarse los dientes con tu glande después de hacerte una paja, asegurándote de haber impregnado todo el perímetro.
  29. Límpiate el culo con su cepillo de dientes. Si nota algo raro, dile que es por culpa de esa pasta de dientes tan asquerosa que usa. Si no, protesta enérgicamente por lo mal que le huele la boca. La excusa ideal para dejar de besarla.

Capítulo 8: Cumplidos

Seamos realistas; la gente es odiosa y despreciable, pero a veces tienes que pedirles favores. Por ejemplo, si después de descuartizar al cartero porque nadie te ha mandado flores quieres conservar su sangre caliente, y el baboso se está muriendo ya, te hará falta un termo inmediatamente, y lo más rápido es pedírselo a tus vecinos.

Por supuesto, tus vecinos te conocen, y ni siquiera te abrir nála puerta. Ésa es la razón por la que debes engañarles. Aparte de mentirles en cuanto a la razón por la que lo necesitas (diles algo inocente, como que lo quieres para recoger el aceite caliente de tu coche y ahorrar gas al freír espárragos), tendrás que aparentar ser una persona sólo medio impresentable, y para ello deber s decirles algo agradable, como…

  1. Si mi perro tuviese una cara como la de tu esposa, le afeitaría el culo y le enseñaría a caminar hacia atrás.
  2. Hubiera podido ser tu padre, pero ese cabrón tenía cambio.
  3. Perdona, pero no encuentro mi polla… ¿te importa si busco en la boca de tu madre?
  4. Acabo de salvarle la vida a tu madre; al venir aquí he atropellado un asqueroso perro comemierdas.
  5. Pues es una pena que no tengan que amputarte la pierna, porque te hubiese regalado una bicicleta.
  6. Tu madre es tan gorda que cuando se sienta en mi cara no puedo oír la música.
  7. Tu madre es tan gorda que se cae por los dos lados de la cama.
  8. Tu madre es tan gorda que cuando entra en un aeropuerto, se abren todas las puertas automáticas.
  9. Eres tan miserable, que serías capaz de ir a un McDonald’s a chupar dedos ajenos.
  10. Hueles tan mal que cuando cagas, la mierda debe alegrarse de escapar.
  11. ¿Por qué no te cuelgas un filete del cuello, a ver si algún perro quiere jugar contigo?
  12. Con esas gafas tan gordas, seguro que puedes ver a la gente saludando cuando miras un mapa.
  13. Oye, ¿qué le ha pasado a tu otro diente?
  14. Lo malo de ti no es que tengas dos patas de palo, sino que al cabo de veinte años te las sigues poniendo al revés.
  15. Tu esposa es como un árbol de navidad: ha tenido las bolas de todo el mundo.
  16. Tú naciste porque tu madre no creía en el aborto, pero ándate con cuidado, porque ahora cree en el infanticidio.
  17. Cuando eras pequeño tu madre quería que alguien se encargase de ti, pero la Mafia pedía demasiado.
  18. Tienes una cara que sólo le puede gustar a tu madre, y ella la odia.
  19. Últimamente no te crecen los cuernos, ¿es que tu esposa se ha largado ya con el otro?
  20. Es por culpa de gente como tú por lo que cierran las morgues por la noche.
  21. Oye, rico… ¿por qué no le chupas el coño a una cerda hasta que sangre?
  22. Cabrón impotente, eres más lento que el cemento, tardas días en empalmarte.
  23. Tu madre es tan rácana que lo único que te dio por navidades fue la sífilis.
  24. No mearía en tu boca ni aunque estuviese ardiendo.
  25. Ojalá algún médico loco te cambie de sitio las glándulas salivales y la próstata. Cada vez que tuvieses hambre empezarías a tragarte tu semen, y cuando follases, babearías.

Capítulo 9: Cómo amaestrar a tu gato

Deberías escuchar a la gente cuando te dice que convendría comprar una mascota; no sólo debes recordarles para vengarte por haber insinuado que no le gustas a ningún ser humano, sino también porque un animal bien entrenado te puede proporcionar muchas alegrías.

El animal ideal es un gato, ya que existen pocos mamíferos tan estúpidos y desagradables como estos cazarratas, que te vomitarán los resultados semidigeridos de sus correrías nocturnas sobre tus alfombras.

Por ejemplo, un gato es capaz de reconocer un discreto gesto tuyo, como por ejemplo darle por culo usando tu cepillo de dientes, para saltar sobre el regazo de una visita inoportuna arañando sus genitales y escupiendo una bola de pelo dentro de uno de sus bolsillos. Pero el gato tiene que estar bien amaestrado para gastar estas bromas en el momento adecuado. Por ejemplo, si consiguieses ligar con una mujer (para lo cual te haría falta ponerte una faja en el culo disimulando tus michelines), no te haría gracia que el gato se cague en tus sábanas hasta que no hayas acabado de follarte a tu amiga.

Y el mejor método para amaestrar a un gato es el que te permitió a ti aprender en el colegio que la capital de Alemania es Hemorroides; cada vez que haga algo mal, oblígale a escribir cien veces en un papel una línea enmendando su error. He aquí unos cuantos ejemplos:

  1. Cuando me duela la pata, tiraré de la cadena hasta escaparme del cepo.
  2. No reventaré cuando me inflen a treinta atmósferas de presión.
  3. El pelo de la suegra de mi amo sirve como hilo dental.
  4. La cara del cobrador del fisco es el mejor sitio para afilar mis uñas.
  5. Cuando mi amo me mete en el microondas o en la lavadora durante el ciclo de centrifugado, es que me quiere secar.
  6. El mejor sitio para dormir es sobre las cuerdas de la ropa.
  7. En verano, el lugar más fresco de la casa son las palas del ventilador.
  8. Cuando mi amo se va al cuarto de baño para mear a las tres de la madrugada, no tengo por qué apartarme, me ve perfectamente.
  9. Para que mi amo se ría, me basta con meter la pata en la máquina de coser.
  10. Sólo me lameré el culo inmediatamente antes de cagar.
  11. Los enchufes son el sitio adecuado para mear.
  12. Mearé en mi plato de leche y beberé del retrete.
  13. Cuando mi amo se mea en mí, está marcando su territorio.
  14. Seré un buen gato y jugaré con la comida hasta que se muera.
  15. Si me apetece un tatuaje, pondré mis cojones delante de los cabezales de la impresora de agujas.

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